Un fuego azul con humo verde rodea todo su cuerpo.
—Hola cobarde—. No sé a quién le habla, truena los dedos y aparece un gran hombre lobo. —Viste toda la masacre como un cobarde, ¿porque te escondes?, Pensaste que no te encontraría—. Una sonrisa se le dibuja.
—No, solo estaba esperando que tan buena eres, veo que eres una demonio muy bien entrenada—.
—Dile al que anda tras esto que, de la cara, sé que no eres él—.
—Como lo sabes, talvez lo tienes delante de ti—.
—No eres él, solo con verte a l