Por Emanuel
Solange se fue en cuanto tuvo la oportunidad.
¡Mejor!
No sé para qué vino.
Parecía una damisela que toda la noche estuvo custodiada por ese payaso y por mi hermano.
No sé qué tan amigos son ni cuándo creció tanto esa supuesta amistad.
¡Eso es ridículo!
¡Mi hermano quiere seducirla!
Eso va a ser incómodo…
Ni yo sabía porque me sentía así.
Tomé algunos tragos demás, no tenía control de mí.
Todo el control lo utilicé cuando estaba bailando con ella, para no tener una maldita erección y