—¿Mi tío? —preguntó Azabach con extrañeza, apartando su mano, para limpiársela rápidamente en la ropa.
Este gesto causó gracia en el atrevido Marcel, que se levantó y respondió gentilmente.
—Así es, Thomas Zenitty.
Al escuchar ese nombre, la joven nómada sintió escalofríos, ya que en su comunidad, esa persona ya llevaba casi 15 años de desaparecido.
—Thomas… ¿Zenitty? —murmuró incrédula.
Marcel notó que su interlocutora lucía bastante consternada con esta revelación, a lo cual, reiteró calm