En el ducado del Norte, las noticias de la búsqueda del traidor y el escándalo durante el juicio contra los lores llegaron más rápido que el viento. Mientras se encontraba en su despacho leyendo los últimos informes sobre el imperio de Mont Risto, Adolf Dunesque sonreía triunfalmente.
—Pobre mi querido sobrino —comenzó a decir con ironía—. Tanto que luchó para robarse el poder, que pronto lo va a perder todo. ¡Ah! Tuve que esperar 30 años para conseguir la oportunidad perfecta de sacudir un poc