Damien se estremeció cuando Adolf le propuso robarse a la emperatriz de Mont Risto, que por un instante se quedó sin argumentos para refutar. Aunque ya había discutido antes esa posibilidad con Azabach, en el fondo no estaba seguro de si era la forma correcta de proceder para hacerse del corazón de la frágil dama.
«¿Realmente quiero robarle el poder a Ashal para tener a Adeline? ¿Ella estará de acuerdo si hago algo así? Aunque admito que en el pasado actué impulsivamente para acercarme ella, si