El estruendo tan espantoso sacudió la habitación donde se encontraba Adeline, quien al ver cómo las paredes se movían violentamente y el techo parecía a punto de caer, sintió terror.
—¡Ah! ¿Qué está pasando? —gritó asustada.
En su desesperación, intentó zafarse de sus ataduras, pero perdió el equilibrio y cayó de lado, gritando de dolor al lastimarse el hombro.
—¡Arg! ¡No puede ser! ¡Pedí salir de aquí, no morir aplastada por un temblor! —se lamentó, mientras lloraba por el intenso malestar q