Adeline sintió escalofríos al escuchar que el duque del Norte ya estaba enterado de la situación y su mente comenzó a imaginar terroríficos escenarios. «¡Mierda! ¿Qué planes tendrá el duque Adolf conmigo? ¿Acaso me usará como cebo para lastimar a Ashal o hacer que él renuncie al trono? ¡No puede permitirlo! ¡Necesito escapar pronto antes de que estos individuos se atrevan a tocarme!», pensó.
En tanto, el tal Max aplaudió satisfecho y preguntó a su compinche.
—¿Qué dijo el duque?
—Que manteng