El encuentro con Demon estremeció a Adeline, que casi estuvo a punto de desmayarse, pero cuando este se esfumó entre la multitud, ella hizo lo posible por mantener la compostura y abandonar el lugar bajo la excusa de estar agotada, para que los demás no notaran su nerviosismo.
No obstante, Annie y Marion se percataron que la ex emperatriz lucía pálida y apresuraron a acompañarla hasta sus aposentos. Cuando regresaron a la habitación, la asistente se atrevió a preguntar:
—Mi señora, ¿se siente