Tal como habían acordado, Ashal acompañó a sus hermanos hasta la frontera sur. Fueron escoltados por Marion y los dos soldados desertores del ejército del Norte, Carsen y Gedeón. Como ellos habían mencionado, a unos kilómetros antes de llegar a la frontera se toparon con soldados de Adolf Dunesque, quienes al identificar a sus compañeros, les dieron el paso sin tomarse la molestia en revisar el vehículo.
Cuando retomaron marcha, Hina murmuró un tanto aliviada.
—Por lo menos esos idiotas están