Cuando escuchó esa voz, todo a su alrededor se congeló. Adeline miró con incredulidad cómo Ashal y los demás lucían como maniquís, estáticos y sin vida. Desesperada, comenzó a mirar para todos lados, buscando el origen de ese extraño mensaje.
—¿Quién eres? ¿Qué está pasando? ¡Manifiéstate!
En ese momento, la voz del misterioso ser volvió a sonar en toda la habitación.
—¿Acaso lo olvidaste? Tú hiciste un pacto conmigo. Estoy aquí porque me invocaste. En respuesta a tu petición, es imposible, y