Al día siguiente, Adeline estaba acostada en su cama con una expresión de insatisfacción total. Junto a ella se encontraba Ashal, quien dormía plácidamente, agarrando con fuerza su mano, como si fuera un niño que solo puede dormir con su osito de peluche.
«¿Cómo acabamos así?», pensó la frustrada mujer, al tiempo que recordaba lo ocurrido la noche anterior.
Luego de que Ashal mencionara con una expresión perversa que quería “ver de lo que ella era capaz”, en ese momento la joven imaginó que fi