Ashal se estremeció al escuchar la voz de Hina, quien al otro lado de la línea sonaba bastante irritada.
—¡Responde, Ashal! ¿Estás ahí?
Aturdido, el emperador respondió un tanto ofendido.
—¿Quién te dio permiso de entrar en la línea privada?
—¡Es la primera vez en tanto tiempo que hablamos y así me tratas! —gritó indignada.
—¡Ains! Hina, ahora mismo no estoy de humor para soportar tus tonterías, deja que hable con Marion…
—Manda a soldados más competentes, uno no bastó para protegernos de