Ashal imaginó lo peor cuando su esposa mencionó que Damien la había abrazado, que se dirigió a la puerta para demandar una explicación. Al ver que su marido se marchaba furioso, Adeline corrió para detenerlo.
—A… Ashal… ¿A dónde vas? —preguntó angustiada.
—¡Quiero saber qué te hizo ese hombre! —exclamó celoso.
—¡Déjalo así! —pidió Adeline asustada, que en el fondo temía que Ashal se enterara lo ocurrido con el té—. Realmente no fue gran cosa… Me asusté mucho con su repentino abrazo, porque no le