Al caer la noche, Ashal estaba tan agotado por lidiar con todos los expedientes de los lores corruptos, que asentó de golpe la última carpeta y exclamó hastiado.
—Terminemos de una vez, no puedo más.
Gérard suspiró de alivio al escuchar esto, que secundó con desgano.
—Sí, por favor. No he dormido en más de 20 horas.
—Lo sé, por eso vamos a descansar por hoy. Ya no estamos pensando con claridad y posiblemente hemos pasado por alto algún cargo. Sugiero que mañana revisemos todo de nuevo para e