Adeline se levantó de golpe al enterarse de que Ashal estaba desaparecido y, tomando de los hombros a Bonnie, demandó:
—¿Qué acabas de decir?
—Que… que el emperador… está… desaparecido —respondió la mujer con ojos llorosos.
—¿Cómo te enteraste? —preguntó Adeline con ansiedad.
—Yo lo escuché… de los soldados… —contestó Bonnie nerviosamente.
Ante esto, Annie se acercó para confirmar lo que su compañera acababa de mencionar.
—Bonnie, ¿estás segura de lo que escuchaste? ¿No te habrás confundid