Al escuchar que una roca se movía, Gérard volteó hacia donde provenía el sonido y parpadeó de asombro al ver que de la pared aparecía la entrada a un pasadizo, del cual se asomó un hombre con ropa de mayordomo, quien rápidamente salió junto con una joven, de rasgos similares a los de Ashal. Seguido de ellos, apareció un grupo de niños temerosos, acompañados por una mucama.
«Finalmente, los encontré», pensó Gérard aliviado.
En ese momento, el mayordomo notó la presencia del militar y se puso ad