DOUGLAS WARD
—Vete.
—Pero...
—¡Dije que te fueras! ¡Largo de aquí, carajo! —grité, mirando a Rebecca con odio.
—¿Qué te pasa? Hace unos minutos me estabas besando y ahora me estás gritando —dijo ella, cruzando las manos y mirándome. Juro que apenas podía contener la rabia.
—No lo voy a decir de nuevo, sal de mi casa —dije lo más calmado que pude.
—Yo no me... —simplemente la arrastré del brazo mientras abría la puerta y la arrojé fuera, luego le cerré la puerta en la cara.
Caminé hacia el sofá