Bastián sonríe casi imperceptiblemente ante el susto que le ha dado a Amelia, no resistió la tentación de tenerla en su habitación y no poder verla, le preocupa el hecho de que no pueda controlarse frente a ella y sin embargo se atrevió a ingresar a motivado no solo por el alcohol sino las ganas de mirarla descaradamente.
— ¡Vaya! cualquiera diría que te encontré haciendo algo indebido – capta el momento preciso en que ella traga salido con dificultad Y entonces en su perfecta boca se forma u