ANA
Cuando desperté esa mañana, mi alfa no estaba y su
olor era débil, me abrace a mi misma y cada lágrima que derramaba ardía.
Salí corriendo en busca de consuelo, mi padre me detuvo en la sala, abrazando en su pecho, ninguno pronuncio ninguna palabra.
Asly lloriqueaba y eso no me ayudaba, su recuerdo me provocaba un dolor en el pecho.
— Sofí, mi pequeña.— mi padre intento consolarme.
— Papá, ¿por qué se fue, si decir adiós?— le pregunto.
— Mi bebe, él no quería verte así y su corazón esta