ANA.
Mi loba no puede contener sus lágrimas ante la ausencia de su cachorra, y yo siento el peso de mis pechos debido a la producción de leche. Después de que Aurora naciera, contemplé su hermoso rostro, acaricié sus mejillas y grabé en mi memoria cada uno de sus gestos. Pasaron dos horas y mi amigo se llevó a mi pequeña, fue una situación difícil, lloré durante horas rogándole a la diosa Luna que Aurora sobreviviera mientras los centinelas la encontraban.
* Quiero ver a mi cachorra * gruñe Asl