Gabriela
Despedirse de la familia de Mauricio resulto más difícil de lo que pensé sobre todo porque estaba ese hombre allí, Demetrio Lescuyer que en todo momento no hizo otra cosa más que escanearme de pies a cabeza. Como si me deseara, claro está que lo disimulo muy bien con su estúpida sonrisa de hombre bueno y del cual no le creo ni el apellido.
Luego decidí esperar a mi prometido en el jardín, eso con el fin de buscar a mi tía Rosiris a quien he visto durante toda la noche cerca de Alberto,