—¿Qué haces? —preguntó Nessa, bajando las escaleras.
—¿Y a ti qué te importa? —murmuró Brendan a media lengua mientras parpadeaba con delay. Se encontraba repantigado en el enorme sofá de la sala.
—¿Estás borracho? ¿A las diez de la mañana? ¿Qué diablos te pasa, Brendan Adam Warren? —Nunca entendería por qué sus padres lo habían bautizado con dos nombres, pero así era y ella no era quién para juzgarlo—. Brendan, en serio, ¿has bebido?
—¿Y tú qué crees? —respondió, alargando las vocales.
—Eres u