—Amy —la llamó su amiga, sacudiendo su hombro con suavidad—. ¡Amy, despierta!
Tras el almuerzo, Amy había decidido que, en lugar de tomar una siesta, vería una de sus películas favoritas, aunque bastante antigua, que a su madre le encantaba y la cual veían juntas siempre que tenían la posibilidad. Se trataba de una comedia romántica que, irónicamente, criticaba los clichés de la comedia romántica, haciendo que cada vez que la veía se desternillara de risa. Sin embargo, en esta ocasión, contrari