Confusión de Sentimientos.
Veinte minutos después de que se encerrara en el baño, Nancy salió a la habitación y observó a Amy, quien la fulminaba con la mirada.
—De nada —dijo, entregándole el móvil—. A ver si aclaran las cosas de una buena vez.
—Gracias, supongo —dijo en un bufido—. En fin, ¿no sería mejor que lo denuncie?
—Si quieres, hazlo. Pero no creo que sirva de nada. Han pasado doce años y lo tomarán como sexo consentido.
—¿Estás justificando que abusara de mí solo porque yo accedí sin saber qué era lo que preten