Tengo que salir de aquí como sea, me levanto de la cama toda partida y sangrada, intente abrir la manija pero está cerrada.
—¡Ayuda!—grito esperanzada en que alguien escuche mis gritos.
luego de algunos minutos la puerta se abre a topé, y lo primero que veo son unos tacones negros mientras mis ojos subían ya mi mente se estaba imaginando lo que él había dicho acerca de sus otras mujeres, y cuando llegó al rostro de la procedente de aquellos tacones es...es Maritza, pero esta vez luce espantosa