55. EL ASECHO
Se acercó a él y lo levantó en sus brazos, cubriéndolo de besos y abrazos. Javier rió y gorgoteó, disfrutando de la atención de su madre. En ese momento, todas las preocupaciones de Sofía parecieron desvanecerse. No importaba lo que estuviera pasando en su vida, siempre podía encontrar consuelo en los brazos de su hijo.
Mientras tanto, en el vestíbulo del edificio, la pareja que había salido del elevador miró alrededor con cautela. Observaron a los guardias de López en la esquina y luego se di