46. CONTINUACIÓN
Fenicio se quedó en silencio observando a su jefe y mejor amigo. Hasta hace poco estaba dudando de ella, y ahora la defendía con uñas y dientes. Aunque no le diera permiso, la investigaría. No fuera que a la huérfana Sofía, la estuvieran utilizando los enemigos de López. Quizás hasta la tenían amenazada. Sí, hoy mismo sabría todo de ella.
—Puedes que tengas razón, pero sigo pensando que es suyo, aunque no se le parece, ese niño es de ella. Y ya no estoy tan seguro de no investigarla, creo que