277. VIVE PARA MÍ
El joven Lord Hanriet, quien en otro tiempo caminaba con un aire de arrogancia y autoconfianza, era ahora una sombra de aquel esplendor. El veneno no solo había atacado su cuerpo, sino que también había consumido el espíritu que una vez lo hizo brillar entre la nobleza. Su figura, antes imponente y gallarda, se había transformado en un espectro de debilidad y vulnerabilidad.
El veneno había sido cruel en su eficacia, dejando su estómago y su salud en ruinas. Las ropas finamente confeccionadas