221. VISITA A MONTENEGRO
Teresa Vivaldi estaba sentada en la cárcel, disfrazada. Montenegro se sorprendió cuando le anunciaron que su esposa había ido a visitarlo, aunque no tenía ninguna. Sin embargo, decidió salir y ver de quién se trataba. Se encontró con una extraña mujer que no reconoció. Tomó el teléfono y se lo colocó en el oído.
—Soy yo —dijo Teresa, bajando sus espejuelos oscuros.
Montenegro quedó perplejo al escuchar esas palabras. Reconoció la voz de Teresa, pero no podía entender cómo estaba allí. Teres