156. EL VERDADERO ENEMIGO
El rostro de Elvira se puso muy serio. Siempre se había dicho que César se parecía más al padre de su esposo que a su esposo mismo. Si no eran padre e hijo, ¿de dónde venía ese parecido? El semblante de Elvira de pronto se ensombreció. Era un rumor por el que también habían huído de Capitalia, ya no le estaba pareciendo buena idea haber regresado a este lugar que guardaba tantos secretos.
—No hagas caso de nada de eso, César —dijo finalmente—. Javier es el hijo de tu abuelo como tú de él.