Al mismo tiempo, en la residencia de Montenegro, se llevaba a cabo una reunión con sus abogados para tratar de encontrar una solución al problema de su creciente deuda. Sin embargo, las cosas se complicaban cada vez más debido a su insistencia en seguir jugando y acumulando nuevas deudas.
—Montenegro, estamos atados de manos si no dejas de jugar. Incluso has llegado al punto de empeñar la firma de abogados —dijo uno de los abogados, su rostro serio y preocupado. La situación era desesperada y t