133. EL JOVEN LORD
133. CONTINUACIÓN
No podía ser cierto. Aquello no tenía sentido. Ella había acabado de llegar, siempre se queda más tiempo. ¿Por qué habrían desaparecido todos de repente? ¿Y por qué se vendería la propiedad?
El mayordomo, escuchando la conversación, sintió un nudo en el estómago. Sabía que esto solo complicaría las cosas para su señor. Así que respiró hondo y dijo:
—No se preocupe Sir, una vez más los encontraremos. Ella siempre regresa, usted lo sabe.
El señor asintió, apretando la mand