Durante ese tiempo, logró adquirir esa enorme mansión en las afueras de la ciudad, donde residían aquellos que eran objeto de su interés y objeto de su venganza. Su objetivo era hacerles pagar a ellos y a sus herederos por la afrenta que le habían hecho a su honor.
Su actitud era fría y calculadora, siempre un paso por delante de los demás. Observaba el mundo con ojos penetrantes y una sonrisa enigmática, como si supiera algo que los demás desconocían. Todo en su comportamiento demostraba una