Mariana Carbajal
—Mi niña, vendrás a casa por ahora. No puedes quedarte en tu departamento; necesitas cuidados especiales, empezar a alimentarte mejor —dice mi madre, sosteniendo esa sonrisa tensa que intenta ocultar su miedo.
Alicia siempre ha sido una mujer fuerte. Pasó por demasiado antes de casarse con mi padre, pero cuando se trata de nosotros, sus hijos, esa fortaleza se resquebraja. Entonces se vuelve frágil… y predecible.
Lo sé porque ya lo vivimos antes. Fue exactamente eso lo que util