Mariana Carbajal
Denn guarda silencio demasiado tiempo. Sus ojos bajan a las fotografías otra vez, como si buscara en ellas algo que ya no está seguro de encontrar. Cuando vuelve a mirarme, lo que veo no es rabia… es cansancio.
—No es solo esto, Mariana —dice al fin—. Ojalá lo fuera.
Siento cómo algo se me aprieta en el pecho.
—Entonces dime qué es —respondo—. Porque ya te dije la verdad. Pero parece que al final tienes todo claro y me estas condenando por una mentira bien armada para separarno