Mariana Carbajal
Nada ocurre de inmediato. Y eso es lo que más inquieta.
Los días pasan con una calma extraña, casi ofensiva. Denn me llama, me escribe, insiste en pequeños gestos que intentan devolverle normalidad a lo que claramente ya no la tiene. Yo finjo creerle al mundo que todo está bien manteniéndome lejos de él, aunque una presión constante se instala en mi pecho.
El golpe llega sin aviso. Un nuevo dolor proviene de una persona que admiraba como un segundo padre.
Una llamada temprano p