Mariana Carbajal
Mi mirada se pierde en la tela blanca que cubre mi cuerpo. El velo cae sobre mi cabello como una nube ligera y, aun así, siento que pesa toneladas. Ni siquiera me reconozco en la imagen que me devuelve el espejo.
La mujer frente a mí parece tranquila, perfecta… como si realmente estuviera lista para caminar hacia el altar y prometer una vida que no sé si soy capaz de vivir. Sus labios están pintados con cuidado, sus ojos resaltados por un maquillaje impecable. Todo en ella luce