Mariana Carbajal
Su mirada lo decía todo: no estaba de acuerdo con que fuera sola a encontrarme con Marcelo. Durante todo el trayecto hasta mi casa, su inconformidad se hizo evidente, densa, imposible de ignorar.
—Mariana, este es un asunto de los dos —replicó, con la voz tensa—. ¿Por qué insistes en hacerlo sola? Si Marcelo tiene un problema con retomar mi relación contigo, daré la cara. No voy a permitir que te expongas a los reclamos de tu hermano.
Lo supe en ese instante: esto era inevitabl