El ambiente en la mansión Miller durante la cena era de una formalidad asfixiante. Richard presidía la mesa con su habitual severidad, mientras Beatriz vigilaba que los cubiertos de plata no hicieran más ruido del necesario contra la porcelana. Lucas estaba sentado frente a Ava, manteniendo la vista fija en su plato de salmón, tratando de ignorar el hecho de que hace apenas unas horas habían estado compartiendo algo mucho más íntimo que una cena familiar.
Sin embargo, el caos se desató antes de