La sonrisa de Antonella no vaciló al ver a Annalise en su florería. Sus miradas se encontraron y ella le hizo un gesto con la cabeza a modo de saludo antes de empezar a moverse por la tienda. No era la única cliente que estaba allí, había otras cuatro personas mirando la exhibición de flores. Además, su nueva guardaespaldas estaba de pie mirando casualmente los regalos que estaban a la venta. Estaba segura de que ella había reconocido a la recién llegada en cuanto entró y que estaba atenta a ca