Domenico buscó a su esposa entre la multitud y sonrió al encontrarla, pero su expresión se tensó al darse cuenta de quién estaba con ella. No recordaba muy bien el nombre del tipo, ni le importaba saberlo. Lo único que le importaba era que dejara de mirar a Natasha con deseo. El descarado ni siquiera se molestaba en disimularlo. No parecía importarle el gran anillo de bodas que Natasha llevaba en su mano.
Recorrió la distancia que lo separaba de Natasha, con determinación. Ignoró deliberadamente