Kassio se recostó en su silla, soltando un suspiro.
—Deberíamos detenernos por hoy —dijo, mirando a Domenico. La mayoría, si no es que todos, ya debían de estar en sus casas o al menos en camino. La hora de salida había sido hace una hora atrás, pero Kassio y su amigo se habían quedado para revisar algunos documentos para la reunión que tenían el día siguiente.
Todavía tenía mucho trabajo por delante e, incluso con la ayuda de Domenico, le iba llevar un tiempo mejorar los números de Castelli In