Maxim observó a su hermano Kassio sobre el borde de su vaso de agua. A veces era como estar frente a su padre. Los dos se parecían bastante, desde la estructura de su mandíbula hasta la postura, falsamente relajada. Pero Maxim sabía mejor que nadie que detrás de esa aparente calma había una mente siempre analítica.
—Tu llamada me tomó por sorpresa —comentó, dejando su vaso sobre la mesa con suavidad.
—No tuvimos tiempo para hablar mucho en la cena de anoche —respondió Kassio, cruzando los brazo