—Como siempre estabas en lo cierto —dijo Andrea, mientras él y Sienna empezaban a caminar calle abajo—. La comida era espectacular.
—No me habría dado cuenta —se burló Sienna—. Te habrías comido el plato, de haber podido.
Andrea soltó una carcajada.
—Quien sea que esté detrás de esos platillos se habría sentido halagado.
—Probablemente o se habría molestado por tener que comprar nueva vajilla.
Intercambiaron una sonrisa antes de volver su atención hacia adelante. No pudo evitar notar cómo