Cristal.
Los días pasan y el sultán no deja de tener atenciones hacia mi persona, es muy halagador pero todavía tengo ese temor que se crió en mí desde hace tanto tiempo que solo me va a hacer a un lado y quedar de nuevo en la oscuridad el unico consuelo que tengo es que Ana siempre está a mi, Nala sigue intentando enseñarme a bailar pero eso es inútil, mis caderas no se mueven con tanta facilidad y fluidez como la de ella es algo que admiro que a pesar de no poder ver no es un impedimento para