Escribí una carta dejando salir todo lo que había callado durante años; cada decepción, mentira, y promesa rota.
"Máximo, ya tuve suficiente de tus palabras vacías y las promesas que nunca se hicieron realidad. Desde hoy, entre tú y yo no queda nada. Solo te pido una cosa: no vuelvas a aparecer en nuestras vidas. Ni en la mía, ni en la de nuestra hija."
A partir de ese instante, realmente nos convertiríamos en extraños. Cuando Lilia y yo salimos del territorio de la manada en aquel automóvil, Má