Lyonhart se dejó caer dentro de la tina de baño llena de agua caliente, perfumada de las esencias mágicas de su madre que relajaban hasta el cuerpo tan tenso. Y él no necesitaba.
Un gemido de satisfacción salió de su boca ante la agradable sensación que hacía tiempo no sentía. Bañarse con agua fría de río o la que encontrasen no era nada satisfactorio, sobre todo en inverno, eso si es que lograban bañarse. La sangre seca contra la piel por días llegaba a ser asquerosa.
Cerró sus ojos y recostó