Pocas veces Ashary se había sentido así. Tan incómodo, nervioso, incluso confundido, y mucho más después de lo ocurrido en la noche anterior, sobre la cama de Lyon, con él sobre él, de la forma en que le había devorado la boca, como se había rozado contra él haciéndolo testigo de su privilegiada anatomía y lo que había despertado dentro de él.
Es que incluso se había dejado besar después del primer ataque voraz... y es que le había gustado. Ese estremecimiento que lo había recorrido hasta su vi