Vicente Santoro.
Me devuelven a la habitación y la veo levantarse del sillón guardando su celular.
"¿Con quién estabas hablando?", pregunté posesivamente.
"Mis tíos todavía aceptan que me casé". Entonces, ella tiene parientes.
''Bien. Ahora ven aquí, quiero la compañía de mi diosa." Ella era tímida.
''¿Por qué te gusta tanto avergonzarme?
"¿Te gusta?" Ella resopló.
''No, en realidad, te encanta hablar.
Ah, ella es muy atrevida, eso me gusta.
"Ven aquí, diosa mía." Extiendo mi mano y ella obedie