Simón permaneció tres días en el hospital antes de despertarse, y no tuve más remedio que sentarme a su lado y contemplar su desastrozo estado actual.
En el pasado fue frío y distante, y me tenía coladita por él con ese triángulo amoroso.
Cuando le amaba, podía convencerme a mí misma de que sus trucos eran por amor y no tener en cuenta sus maquinaciones.
Cuando ya no le amaba, me di cuenta de que él no sabía amar a alguien.
Para ser más precisa, no me amaba en absoluto.
Pero como era difícil enc